Visión de Dante
La noche no rindió.
Nada rindió.
Recorrimos la ciudad entera.
Jason intentó rastrear el número.
Llamada.
Localización.
Cualquier cosa.
Nada.
Como si el tipo simplemente… no existiera.
— Profesional.
Comentó Jason en el coche.
— O bien protegido.
No respondí.
Porque ya lo sabía.
Este tipo de error… no ocurría por casualidad.
Fuimos hasta el club nocturno.
El lugar donde Rebecca trabajaba.
Pedí acceso a las cámaras.
El dinero resolvió rápido.
Pero no sirvió de nada.
Las grabaciones de la noche… habían desaparecido.
Borradas.
Limpio.
Sin rastros.
Mi mandíbula se tensó.
— Él ya estaba preparado.
Dijo Jason.
— Sabía que ibas a ir tras él.
Claro que lo sabía.
Eso solo confirmaba una cosa.
Aquello no era aleatorio.
Era planeado.
Y alguien…
tenía interés directo en ella.
O en ellos.
Regresamos.
Sin respuestas.
Sin nombre.
Sin rostro.
Y eso…
me incomodaba más de lo que debería.
—
Ya pasaba de la medianoche cuando entré en casa.
Silencio.
Todo apagado.
Como debería estar.
Pero no estaba completamente vacío.
La luz de la cocina estaba encendida.
Caminé hasta allá.
Y la encontré a ella.
Rebecca.
De espaldas.
Con una blusa ancha.
Y un short… demasiado pequeño.
Me detuve por un segundo.
Mi mirada pasó por ella.
De arriba abajo.
Rápido.
Pero no lo suficiente.
Y aquello me irritó.
No ella.
Sino mi propia reacción.
— ¿No puedes dormir?
Mi voz salió en el ambiente.
Ella se asustó.
Se giró rápido.
La mano yendo directo al pecho.
— Dios mío—
Respiró hondo.
— Casi me matas del susto.
Ignoré.
Me apoyé en la encimera.
— Descríbelo.
Fui directo.
Ella parpadeó.
Aún recuperándose del susto.
— ¿Qué?
— El hombre.
Repetí.
— Quiero cada detalle que recuerdes.
Ella se quedó en silencio por un segundo.
Pensando.
Organizando.
— Alto.
Comenzó.
— Más o menos de tu altura.
Crucé los brazos.
— Pelo oscuro.
— Siempre bien arreglado.
— Mirada…
Ella vaciló.
— Extraña.
Fruncí levemente el ceño.
— ¿Extraña cómo?
— Como si él ya lo supiera todo.
Respondió.
Bajo.
— Como si estuviera siempre un paso por delante.
Aquello no me agradó.
Nada.
— ¿Él te tocó?
Pregunté.
El tono más duro.
Ella negó en el acto.
— No.
— Nunca.
— Pero se acercó lo suficiente.
Asentí lentamente.
Guardando cada detalle.
Cada palabra.
Cada reacción.
— Mañana temprano.
Dije.
— Vamos a ver la escuela nueva.
Ella me miró.
Sorprendida.
— ¿Ya?
— Cuanto antes, mejor.
Respondí.
Sin espacio para la discusión.
Me alejé de la encimera.
Listo para salir.
Pero me detuve.
La miré a ella de nuevo.
Y esta vez…
no conseguí evitarlo.
Mi mirada descendió.
Subió.
Lento.
Controlado.
Pero directo.
— No deberías andar por la casa así.
Dije.
La voz más baja.
Más contenida.
— Con ese short.
El silencio cayó.
Pesado.
Denso.
No esperé respuesta.
No necesitaba.
Me giré.
Y subí las escaleras.
Sin mirar atrás.
Pero con una certeza incómoda en la mente.
Aquella situación…
ya se estaba saliendo de control.
Y no era solo por causa del hombre que estaba tras ella.
El Mafioso y la Promesa Rota
Capítulo 17
Descarga la APP y lee gratis la novela entera
Updated 75 Episodes
Comments
Lisimar Tovar
Si estos 2 quedan juntos entonces los carajitos tendrán primos hermanos 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
2026-07-20
3
Antonia Pulido
uju ya se engancho
2026-07-10
0
Mariscal Morin
Ya le gustó ella 😊pero que mal, porque fue su cuñado y padre de sus sobrinos 😊y ahí ni como, no se deve
2026-05-15
2