Las hojas danzaban con el viento nocturno, la luna iluminaba la meseta y las tres personas que decidieron compartir esa noche, se calentaban en la hoguera.
–Gracias.
La joven miraba con una sonrisa al señor, que los había dejado usar su cacerola, era agradable poder tener a alguien con un poco de experiencia.
–En lo absoluto, es agradable tener visitas de vez en cuando.
Solo asintió y vio como su compañero se esmeraba en cocinar. Entendía que se esforzaba mucho, después de trabajar todo el día, sus estómagos rugían del hambre.
Era extraña la situación, pensaba que todo era un sueño, pero una pequeña parte le decía todo lo contrario.
–¿Necesitas ayuda?
Su compañero se negó, ya casi terminaba.
De repente pensó que algo iba mal, ¿Porque no había escuchado el nombre de su compañero? Había sentido sus labios moverse, había hablado, pero en su lugar escuchó ruido blanco. Intentó volver a decirlo, pero se dio cuenta que lo había olvidado.
“¿Quién es?”
De repente, su cuerpo dejó de sentirse suyo.
Como si esa otra persona lo hubiera escuchado, de repente su vista se dirigió al cielo lleno de estrellas. Era hermoso, no tenía dudas,pero ¿Qué tan lejos estaba? No entendía donde estaba, pero de alguna manera ver las estrellas lo calmaba. No duró mucho, de repente las estrellas empezaron a nublarse hasta que ya no había nada.
Sus ojos se volvieron a abrir, esta vez seguro de que estaba en su cuerpo y en casa.
–Nos vemos de nuevo, chico de ojos celestes.
En su habitación, iluminada por los rayos del sol, se encontraba un chico. No era nuevo soñar con la misteriosa persona, siempre eran situaciones, momentos, lugares diferentes, no siempre se veía igual, a veces sus ojos eran más oscuros, otras veces era un chico y otra veces una chica, pero aun con su diferencias siempre lograba reconocerlo, él tampoco era siempre el mismo.
Era como estar viviendo otra vida.
Y aunque en cierta forma era divertido, cada vez que despertaba lo hacía sintiéndose muy solo.
…..
La lapicera empezó a girar entre sus dedos, pensaba las palabras correctas para escribir su sueño, no era difícil pero había sido tan corto y había sentido un sentimiento cálido, que no sabía cómo describirlo.
“Como estar en medio de una tormenta de nieve pero sin miedo.”
Desde hacía mucho tiempo que tenía esos sueños, a veces no los recordaba fragmentos.
Había empezado a recordarlos, casi en su totalidad, cuando había empezado a escribirlos, aún la mantenía, tenía miedo que al dejar de hacerlo volviera a olvidarlos, retroceder.
“¿Quien eres?”
La pregunta siempre era escrita una y otra vez.
También había otra que solía escribir.
“¿Estoy soñando?”
Era un truco para así hacer lúcidos sus sueños.
…..
En otra parte alejada de la ciudad, un chico de cabellos dorados garabateaba sin prestar mucha atención en su cuaderno.
–¿Me estás escuchando?
Su amiga le estaba hablando de las vacaciones de verano.
Sam se encontraba desayunando en la terraza del departamento que compartían, una taza de café descansaba al lado de la hoja que Link estaba usando.
–Perdón, pero no.
Sam nunca se había interesado mucho en el dibujo que estuviera relacionado a los símbolos. Pero, desde hacía unos meses que sin darse cuenta hacía bocetos de diferentes figuras simples, eso pasaba después de despertarse.
No los entendía pero tampoco buscaba hacerlo, ¿Que importaba? Estaba seguro que eran simples bocetos que hacía por puro aburrimiento.
Sin embargo, ¿Era así? El mundo y la realidad pueden ser mucho más complejos de lo que parece, los sueños pueden ser más que simples creaciones de la mente inconsciente, puede que en nuestra alma se albergue muchos más conocimientos de lo que pudiéramos creer, y talvez, solo talvez, nuestros sueños nos ayuden de alguna manera a descifrar nuestras dudas.
Un boceto hecho de manera inconsciente, un símbolo, un rombo, ¿Una runa?
Inguz, nuevos comienzos. Y sugiere permitir que la intuición se convierta en la nueva guía, en el mapa de los pasos del futuro cercano. Fácil de entender pero difícil de poner en práctica si nunca se hizo.
¿Acaso esas dos almas la seguirán?
Jeliel también había soñado con ese mismo símbolo, solo que aun era incapaz de darle forma a esas líneas tan efímeras.
Ambos jóvenes decidieron que era hora de empezar el día, cada uno fue a su lado, y la hoja llena del mismo boceto decidió que el viento la guiará a su nuevo dueño.
…..
Una semana había pasado, y como era de costumbre Jeliel había decidió salir un rato a caminar.
«¡Un papel!»
Nunca se había considerado un creyente de la magia, pero sí con mente abierta.
«A lo mejor pasa, a lo mejor no.»
Esa era su filosofía de vida, todo lo que hacía, estaba basada en esa frase. Y entre esas cosas se encontraba levantar cualquier hoja, y más tarde analizarla con una pequeña luz ultravioleta, nunca se sabe cual podría ocultar los secretos de la realidad.
Se trataba de muchos bocetos del mismo símbolo, un rombo. Era un simple diseño, pero algo en él se le hacía extrañamente familiar.
……
Al llegar de nuevo a su casa, empezó a revisar su estante de manera apresurada, sacando y revisando todas las tapas de los libros que veía, mientras en se repetía una y otra vez que debía estar en algún lado.
Cuando vio el libro con portada marrón mezclada con amarillo mais, y que en su portada decia bien grande "Runas", una sonrisa se formó en sus labios, y para poder leerlo mejor se echó en el sillón.
El libro había sido un regalo de su padre, a él le gustaba muchos temas relacionados a las culturas de otros países, en este caso la vikinga.
«Las runas son un conjunto de inscripciones germánicas antiguas que consisten en líneas rectas, que se unen en varios ángulos para formar lo que los historiadores creen que es un alfabeto.
La palabra runa parece provenir de la ru germánica o de la runa gótica, que significan "secreto" y "misterio".»
Con cada página que volvía a leer, crecía la esperanza de que sus sueños fueran más que sueños.
Normalmente su rutina era la siguiente: en el día se esforzaba por encontrarle un significado a esos sueños, pero por las noches se entristecía al pensar que toda su búsqueda solo lo llevaría a un lugar, que todo era una simple creación de su mente.
"Inguz.
Significado: héroe, fertilidad."
Al leer eso, no supo porqué pero fue imposible no soltar una gran carcajada. Tal vez, porque una vez soñó que aquel misterioso chico era un héroe, y tenía que salvar al mundo de una maga que estaba perdidamente enamorado de él, hasta el punto que había empezado una guerra. De todos los sueños, era el que menos había entendido.
……
Varias semanas habían pasado, en ese tiempo Jeliel había soñado con más runas. Y después de investigar, decidió hacer su pequeño experimento, aunque no sabía si funcionaría porque en internet había opiniones diversas.
«Yo también quiero vivir un romance como en los animes.»
Con esa idea en mente, agarró un fibrón rojo y empezó a trazar una fórmula runica en su brazo de poder. Era difícil, porque debía dibujarlas justamente en el brazo dominante, por suerte las runas no son difíciles de dibujar, los trazos iban quedando… entendibles.
En muchas partes había leído que para que la fórmula funciona se tenía que hacer en un amuleto, y la forma para crearlo cambiaba dependiendo de donde sacaba la información, otras fuentes decían que se tenía que activar después de dibujarlas, otras decían que era malo dibujarlas en la piel y otras que era malo hacerlo de manera que fuera imposible borrarlas... Había mucha información contradictoria.
«Espero que funcione.»
No sabía qué esperar, o si debía esperar algo, pero le gustaba pensar que podría provocar algo.
Lo más importante, era ignorar los pensamientos negativos.
«Solo sueñas con runas porque tú mente las recuerda. No son mensajes realmente, son solo tus ideas.»
……
Sam sabía que su amiga estaba ocupada, no debería hablarle, pero…necesitaba hacerlo.
-¿Maga?, ¿Podemos hablar? Será corto.
La chica miró sus cuadernos un momento, después a su amigo, una pequeña pausa no le haría daño.
-¿Qué crees que signifique soñar con la misma persona y al mismo tiempo no?
Al ver el rostro de confusión de su amiga, se dió cuenta que no había hecho bien la pregunta.
–Sé más específico.
–Soñe varias veces con una persona, a veces es hombre, a veces es chica.
En sus sueños podría recordar a ese chico o chica. Eran diferentes situaciones, incluso historias.
–Creo que no deberías darle mucha importancia.
La respuesta que esperaba, y que no quería.
–Aunque…tal vez sea una enamorada tuya que descubrió como acosarte en tus sueños.
La idea hizo reír a los dos.
Pero hubo algo que rescató, ¿esa persona podría ser real?, ¿Soñaría con él?
Después de pensarlo, esa noche tuvo una sola idea antes de dormir, tenía que hablarle.
……
Jeliel caminaba por la ciudad, era extraño, conocía esas calles de memoria, pero algo se sentía extraño, ¿Su cuerpo era más liviano?, ¿Los colores eran más claros?
Dio un salto, y de un momento a otro se dio cuenta que ya estaba cerca del final de la calle.
«Siempre hago eso en mis sueños.»
De repente, sintió una presencia extraña.
-Chico rubio.
Sonrió al ver al rubio de ojos celestes, sabía que era él, aunque, se veía diferente.
-¿Me conoces?
Esta vez era diferente, no había nadie controlando sus cuerpos, no tenían otra apariencia, no había contexto o historia.
Eran ellos.
Jeliel no pudo evitar reírse, ¿Porque? Ni él lo sabía, en realidad la pregunta tenía sentido, bastante en realidad.
En ese momento Link sintió un poco de enojo, ¡Era una pregunta seria!
Pero, recordó que pensaba hacerle otra pregunta.
-¿Me estás acosando?
Hubo un pequeño silencio entre ambos.
–Yo debería preguntarte eso, tú siempre apareces en mis sueños.
…..
El tiempo pasó, y cuando Jeliel menos se dió cuenta, ya habían pasado dos meses de ese sueño.
Había olvidado el tema, la libreta con sus anotaciones quedó debajo de otros cuadernos, era como si el tema nunca hubiera existido.
En realidad, no era extraño. Aunque busco información ya había leído todo, y si ya no soñaba con él, no había nada que pudiera hacer.
Cuando entró a la cafetería sintió una sensación extraña, como si lo estuvieran observando.
Pensó que se iría rápido, pero se equivocó.
"Esto es incomodo."
No había tenido el valor de ver quien era, no quería encontrarse con algún viejo conocido y tener alguna conversación incómoda.
–¡Hola!
El repentino saludo lo sobresaltó un poco, pero al ver que no se trataba de ningún viejo conocido, le devolvió el saludo con una pequeña sonrisa.
-Sabes, mi amigo quería hablarte porque se le hiciste lindo, pero es muy tímido para eso, pero como soy un buen amigo decide preguntar por él, entonces, ¿Te molestaría si mi amigo te roba un poco de tiempo?
De cierta forma, le pareció adorable ese gesto. Le gustaría tener un amigo así, de esa forma su vida como introvertido sería más fácil.
-Claro, ¿Quien es?
El pelirrojo, señaló la mesa en la que estaban. Se trataba de un chico de cabellos dorados, era lo único que podía ver bien, ya que se estaba ocultando detrás de su amiga.
Sam estaba muy seguro de que podía morir en ese instante.
Le había pedido a su amigo que no hiciera nada, y aún así, no le hizo caso.
-Será un gusto que robe mi tiempo.
Le gustaba pensar que era el destino.
"El cambio es difícil. Sin embargo, una vez se ha arrojado la luz sobre la situación y se puede ver claramente lo que está delante de uno, no tiene sentido alejarse.»
-Hola desconocido lindo.
Con una sonrisa en sus labios y muchos nervios, fue como empezó a conocer al chico de sus sueños, literalmente.