Hay cosas que no se dicen…
Hay días en los que extraño
cosas que nunca tuve,
personas que ya no son las mismas
y momentos que ni siquiera ocurrieron.
Es extraño, ¿no?
Cómo alguien puede convertirse en recuerdo
sin haberse despedido,
cómo una mirada puede quedarse contigo
mucho después de haber terminado.
A veces me pregunto
cuántas historias viven en el silencio,
cuántas palabras se quedan atrapadas
por miedo a cambiarlo todo.
Quizás alguien todavía recuerda
aquella conversación sin importancia,
mientras la otra persona
ni siquiera recuerda haberla tenido.
Quizás hay despedidas que suceden
mucho antes de decir adiós,
y hay personas que se extrañan
incluso cuando siguen cerca.
Qué curioso es el corazón:
guarda detalles que la mente olvida,
se aferra a instantes diminutos
y convierte lo cotidiano
en algo imposible de repetir.
Al final, nadie conoce del todo a nadie.
Todos escondemos algún capítulo,
alguna pregunta sin respuesta,
algún sentimiento que no supimos nombrar.
Y tal vez eso sea crecer:
entender que no todo lo que sentimos
necesita ser explicado,
que no todas las historias tienen cierre
y que algunas cosas,
aunque jamás se digan,
también forman parte de nuestra historia.