De nuevo es octubre. Crearte fue una experiencia extraordinaria.
Más tranquila, dejo que todo adquiera forma dentro de mí. Pero, ¿qué forma?
Mis recuerdos se han transformado: cada instante ha introducido en ellos una nueva dimesión. A ratos me parece que nunca existe y hay momentos en que su presencia, su ausencia o su distancia son para mí más reales que nunca. Lo cierto es que para explicárnoslo todo tendríamos que conocernos de nuevo.
Pero, ¿es posible conocer a alguien por completo? Me parece tan difícil como presenciar la realidad de los reinos féericos.
Lo recuerdo mirándome con su extraña mirada, alegre, triste; interrogándome, exigiéndome, irritado o agradecido por algo que yo no supe ni sabré.
Quiero ponerle fecha a esta primera carta, pero en los reinos de las hadas no sé cómo marcan sus días. Digamos que estamos cerca del equinoccio de primavera, que ocurre alrededor de 20 y 21 de marzo.
Siempre he esperado a un habitante de otro planeta, las probabilidades de vida fuera de nuestra roca flotante son 0.01%; como no es 0, aumenta las probabilidades. Por eso, desde pequeña me ha gustado leer. Algunos personajes me impresionaron mucho, como Elizabeth Bennet de Orgullo y Prejuicio y Otto Lidenbrock de Viaje al centro de la Tierra, y cultivé en mí no solo toda la valentía e inteligencia de ellos, sino que además actué en el escenario de mi imaginación todas las situaciones de sus argumentos. Ahora me parece que eso me destruyó parcialmente. Me despegué de la realidad; es como una enfermedad, una droga tan adictiva que no he querido dejar aunque vea la cura muy cerca. Vivo pasiones ajenas, situaciones ajenas, y tengo muchos amigos. En lo que concierne a mi alma, de universos que es, se convirtió en una gran cantidad de galaxias.
Mi mente se convierten en acordes de nácar con cada ensoñación.
Sin embargo, unos ojos curiosos y una sonrisa de dientes muy hermosos suele aparecer como una leve cura. No soy capaz de reconstruir conversaciones enteras. El amor nos es dado de imprevisto, como la vida; es como el permiso para ver el cielo y el Sol, como un permiso para ver o vivir. Entonces uno extrae de las cosas más comunes goces imprevisibles y desconocidos.
Lo malo es acostumbrarse a que nos dejen soñar con esa persona como si de verdad no fuera de la misma tierra, del mismo planeta, del mismo sistema solar.
Tu aparición en mi vida tiene un sabor de irrealidad. Te digo esto porque me sorprenden mis mundos, pero siempre, no sé por qué, me sorprende más cuando están los personajes adornados con tus mismos ojos.
A menudo pienso que me gustaría vivir provisionalmente, como si estuviera sentada sobre una maleta en un bosque...
La primavera puede verse todos los años. Volverá a haber noches con lunas llenas hermosas, pero ¿estarán tus apariciones en mi cabeza para hacérmelo saber mientras estudio? Me devuelves un estado feliz, y de repente uno de enorme tristeza. Porque tus planes son asombrosos, la vida es curiosa y divertida a tu lado, pero no es algo que me apasione.
Esto debes saberlo, y debes saber también que mi mente me hablaba del llamado "festival de los cometas", que solo puede verse en el mar una vez cada cien años. Nadie me creería, pero yo lo he visto una vez cuando pensaba en qué personas eran fascinantes, y apareciste en mi mente.
Ahora no espero una carta, ni un regalo, no soy un geólogo que espera encontrar su metal amado. Pero si sucede... escríbeme en cualquier idioma y dame cualquier cosa, aun si es una flor, la conservaré como naturaleza muerta en un libro.
Tengo una pregunta rondando desde hace tiempo: ¿Por qué me cubro la cara con las manos?
Me cubro la cara porque estoy a punto de gritar, de llorar, de reír. Me cubro la cara para luego abrir los ojos y cerciorarme de que estabas al frente.
Además, ¿por qué a veces tienes un carácter tan reservado? ¿Por qué te irrito tanto? ¡Conozco las respuestas y son tan volubles! Yo quisiera solamente... verte ser feliz.
Esto es todo. Hasta mañana, como hablamos. Siempre hasta mañana.
Solo que, esta noche, será tu último aliento en mi reino.
Debo destruirte. No porque te odie, ni porque quiera borrarte, sino porque he comprendido que solo existes en la arquitectura luminosa y a veces cruenta de mi imaginación. Ya no puedo seguir sosteniéndote.
Mañana volverá la primavera, volverán las lunas llenas, volverán los cometas que vi en mi imaginación.
Pero esta vez los veré en mi otra realidad.