Lo he intentado amar con el corazón destrozado, de verdad que lo he intentado; intenté quererlo incluso cuando todavía había heridas que no habían cerrado, intenté entregarle partes de mí que apenas estaba tratando de reconstruir, intenté convencerme de que podía volver a sentir algo bonito sin tener que pensar en todo lo que me había dolido antes, intenté mirarlo y no compararlo con quienes me hicieron daño, intenté confiar aunque cada vez que algo se sentía demasiado bueno una parte de mí esperaba que terminara, intenté abrirme cuando lo único que quería era protegerme, intenté darle cariño incluso en los días en los que yo misma necesitaba que alguien me abrazara, intenté estar para él mientras por dentro luchaba conmigo misma, intenté entenderlo, tener paciencia, perdonar sus errores y no dejar que mis propios miedos decidieran por mí, intenté convencer a mi corazón de que esta vez podía ser diferente, de que no todas las personas llegan para romperte, de que quizá podía permitirme quererlo sin estar esperando constantemente el momento en que también me lastimaría; intenté amarlo con todo lo que me quedaba, incluso con esas partes de mí que ya no sabían cómo amar sin miedo, incluso cuando dar cariño me hacía sentir vulnerable, incluso cuando había noches en las que me preguntaba si realmente estaba sintiendo amor o simplemente estaba desesperada por encontrar un lugar donde dejar todo lo que todavía me dolía, y aun así seguí intentándolo, porque quería que funcionara, porque quería poder decir algún día que después de todo lo que había sufrido finalmente había encontrado a alguien por quien valía la pena volver a abrir el corazón… pero nadie me explicó que a veces querer amar a alguien con todas tus fuerzas no significa que tu corazón esté listo para hacerlo.