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Embarazada De Un Extraño

Insinuación.

Zoé llegó diez minutos antes que llegarán sus compañeros de trabajo, fue directamente al sanatorio que estaba justo al lado de su oficina. Sacó la cajita que había comprado de pasada en la farmacia, sacó el utensilio, hizo lo correspondiente y se sentó a esperar.

Mes tras mes, lo hacía, ya lo había hecho hábito.

Cuando el tiempo transcurrió lo tomó con nerviosismo esperando lo que deseaba pero…negativo no estaba embarazada. Tiró la prueba en el sesto, salió disimulando su decepción.

Aria, una de sus amigas la observó, sabía lo que había pasado. Ella no le preguntaba, no quería estresarla más, ya tenía suficiente con la exigencia de Vincent su esposo, incluso sus suegros.

Zoé tenía tres años que se había casado con Vincent Evan’s CEO de la empresa familiar: Solemn Inc. pero no había podido embarcarse.

Vincent y sus padres le habían llegado a insinuar que quizás era estéril. Pero no aceptarían que pudiera ser él el del problema.

Llegó la hora del almuerzo, Aria llegó con su bolso a su mesa lista para salir.

— No me salgas con que no tienes hambre Zoé. Nos iremos almorzar juntas. - exclamó sin darle tiempo a negarse.

— Nadie dijo nada. - sonrió, su amiga la conocía perfectamente.

— Yo manejo iremos al restaurante nuevo que te había platicado. - agregó con las llaves del auto en su mano, hoy casi no hay trabajo y nuestro jefe dijo que podíamos tardarnos.

Las dos se echaron a reír.

La rubia de seguro.

— Bueno nuestro CEO tiene derecho a volverse a enamorar.

— ¿Dicen que no hay edad límite verdad?

— No exageres, no es tan viejo.

— A todo esto, invité a Clara hoy es su día libre. Dijo que nos estaría esperando.

Cuando entraron la chica ya estaba sentada en una apartada mesa que había pedido. Al verlas les recibió con un beso en cada mejilla.

— ¿Tienes mucho esperando? - Preguntó Aria tomando una silla.

— No,…me levanté un poco más tarde. - expresó haciendo un gesto hacia la entrada, haciendo que las chicas también voltearan.

Zoé bufó y sonrió.

Sus padres, acompañando a Olivia su hermana adoptiva, como siempre, no era extraño para ella.

— Zoé, - exclamó fingiendo sorpresa, no esperábamos verte aquí, venimos a dar nuestra opinión sobre la calidad culinaria dicen que es delicioso lo que sirven aquí.

Zoé no le siguió la conversación, sabía que la quería provocar. Solo asintió con una sonrisa.

Pidieron su comida, pero lo que sucedió después si la hizo enfadar.

— ¿Acaso estamos pintados? - reclamó Federico Bennett, padre de Zoé. ni siquiera un saludo te merecen tus padres?

Entonces Zoé ofendida se levantó, yendo a su mesa.

— Papá no tenías porque gritar a los cuatro vientos.

— ¿Te recuerdo lo que me dijiste la última vez que estuviste en casa?

— A no, deja recordártelo. - se acercó a su rostro, soy tu vergüenza, te arrepientes de tener una hija como yo. - Miró a Olivia, me comparaste con tu hija adoptiva que no era ni siquiera una milésima parte de lo que ella es, - ¿Y me estás reclamando?

Una palma se estrelló en su mejilla.

— ¡Como te atreves insolente!

— Federico, no por favor. - lo jaló su madre del brazo.

Aunque ya había muchos curiosos.

Zoé tomó su bolso temblando de indignación y rabia para irse.

— Zoé no les des el gusto, tú no haz hecho nada. - reiteró Aria siendo apoyada por Clara pero quedaron en silencio cuando entró la figura alta tan conocida por Zoé.

¿Qué estaba haciendo su esposo con ellos?

Pero lo que no pasó desapercibido para Zoé, incluso para sus amigas, fue el nerviosismo de Vincent cuando la descubrió que estaba ahí.

— Zoé mi amor, no esperaba encontrarte aquí. - dijo nervioso, pero hizo un gesto cuando miró su mejilla roja.

— ¿Que te pasó?

—¡Ahh! - fue un saludo cordial de papá quien reiteró lo mucho que me extrañaba.

— ¿Y tú? - preguntó seriamente, porque no quería pensar demasiado.

— Yo, - mira tu padre quiere que lo ayude con un negocio… bueno solamente que lo guié.

— Ahh entiendo, entonces ve con él, - yo me voy, no quiero hacer mal tercio. - añadió pero Vincent notó su molestia.

La quiso abrazar pero Zoé no le permitió.

— Nos vemos en casa. - les hizo señas a sus amigas, las cuales se levantaron para seguirla.

Nadie dijo nada. Pero notaron que Zoé iba pensando demasiado.

— ¿Que te pasa Zoé? - preguntó Clara

Me pasa que no soy estúpida y aunque Vincent aseguró que solo estaba por mí padre.

— Hay por Dios Zoé. - exclamó Aria tú crees que Olivia sea tan zorra de…

— Espero que no. - argumentó, su hermana era todo menos una confiable mujer.

— Vamos Zoé no creo que Vincent sea capaz de hacer algo malo en tu contra. - concluyó riendo con sarcasmo.

Pero la respuesta de sus amigas le parecieron diferentes, sin palabras, solamente miradas perdidas en la realidad de lo que era la verdad.

MIENTRAS TANTO.

En el restaurante. Olivia y sus insinuaciones no pasaban desapercibidas por Vincent, Olivia era una mujer hermosa con un cuerpo deslumbrante, vestía provocativamente.

Pero la diferencia que había entre Zoé y Olivia y Vincent lo reconocía era que Zoé aparte de ser hermosa, era inteligente, tenía un corazón abierto y blando, pero era una fiera cuando se enojaba peleando lo que ella creía era su razón.

Sintió un leve empujón por debajo de la mesa, del pie de Olivia. La miró sorprendido pero la mirada de la chica era insinuante.

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Presagios

— ¿Donde estabas? - preguntó Zoé frente a Vincent cuando lo vio entrando, ya que eran pasado las diez de la noche.

— Me entretuve en la empresa, había trabajos atrasados.

— Llamé a la empresa. Y hoy no apareciste después de las cinco de la tarde.

Vincent se sintió acorralado.

— ¿Estás dudando de mí? - se defendió, tenía que decir algo fiable.

— Deje ordenes claras en la oficina. - expresó confiando, no quería interrupciones.

— Y porque no me avisaste para no estar esperándote. - se molestó. Pero un abrazo entre besos le hizo sonreír.

— Ya mi amor, no volverá a pasar. - la abrazó acariciando con sus labios su cuello. Pero el teléfono de Vincent interrumpió el romántico momento.

Zoé aprovechó el momento para entrar a la ducha. Pero al salir no vio por ningún sitio a Vincent, se le hizo un poco extraño, pero estaba cansada así que ya iba a la cama, se acercó a la ventana para cerrar la cortina.

Hizo un gesto, Vincent estaba en el teléfono pero su actitud era demasiado intensa para su gusto, le pareció que reía y trataba de bajar la voz.

Se le vino un pensamiento. Pero lo descartó.

Sin decir palabra, bajo a la planta baja, no sabía porque sentía que algo más sucedía, así que se escondió detrás de una marqueta tragando el escozor de la garganta.

— Que demonios estoy haciendo, - murmuró en voz baja, se dio la vuelta, no podía estar desconfiando de su esposo jamás le había dado motivos. Volvió a la habitación minutos después llegó Vincent.

Se metió a la ducha mientras ella se quedaba dormida.

Por la mañana Zoé le preparó la ropa como lo hacía siempre, le escogió el color de camisa la corbata y un traje gris oscuro. Mientras ella también se vistió como una ejecutiva. Falda azul oscuro de tubo arriba de la rodilla, y una blusa blanca. Su pelo largo lo sujetó en una coleta alta, se despidió de Vincent con un beso y cada uno salió.

Zoé estuvo ocupada todo el día, había comido algo en la cafetería, pero Aria le llevó un sandwich que había comprado, el lugar de trabajo de las dos era diferente aunque trabajaban el el mismo edificio y el mismo CEO, Zoé se llenó de trabajo las siguientes horas.

Tenían que terminar el trabajo antes que llegara el fin de semana, y después pedirle un día libre tenía pensado hacer una cita quería quitarse la zozobra porque no podía embarazarse, acaso podría ser verdad lo que le decían su esposo y los padres.

Las siguientes horas se concentró en su trabajo no hubo espacio para pensar en lo raro que a visto a Vincent estos dos últimos días.

Se enteró que sus padres iban hacer un viaje a las Malvinas, y no se dio cuenta por ellos, se enteró por su esposo, porqué al parecer de pronto tienen una relación amistosa.

Su relación con Vincent siempre se mantuvo estable hablando de lo qué inquieta al otro o hablando de su día.

El sabía que no tenía una buena relación con sus padres y no porque no lo hubiera intentado, pero siempre que tenían una discusión, era por la interacción con Olivia.

A Zoé nadie le quitaba de la cabeza que ella le llenaba de ideas erróneas, ( mentiras ) a sus padres, y la hacía ver como la mala de la película.

Desde el colegio lo veía teniendo varios problemas y castigos por cosas que nunca provocó ella pero Olivia afirmaba, la llegaron a expulsar, y después el castigo en su casa no se hacía esperar.

Cuando conoció a Vincent Zoé tenía poco más de dieciséis, se enamoró de él a primera vista el ya tenía diecinueve iba a cumplir veinte. Era el chico más atento, aunque siempre la veía como una niña, cuando cumplió los dieciocho el volvió del extranjero, entonces ya no podía negarlo le encantaba, y para él no era indiferente.

Cuando se graduó del colegio, en el baile de graduación logró que él fuera su pareja.

Todos empezó con un acercamiento, después abrazos más largos, roces, hasta que un día el la besó, un día que sus padres habían tenido una fiesta conoció a los padres de Vincent, hablando con sus padres escuchó que les gustaba para que yo tuviera una relación con él. Eso la llenó de alegría porque ellos le aceptaban.

Pero lo que sus padres dijeron a continuación no lo podía digerir.

— Creíamos que Vincent se fijaría en Olivia ella también lo creyó.

Zoé miró el odio que su hermana adoptiva le dedicó. Pero las siguientes palabras que dijo Vincent les dejó en claro que era a ella a quien él prefirió.

Una noche Vincent logró entrar a su habitación, y entre besos y caricias más candentes él le declaró que la deseaba, así ella decidió entregarle su virginidad.

Él habló con sus padres de ella diciéndoles lo que hacían ya desde meses atrás. Entonces los casaron cuando Zoé recién tenía dieciocho años y dos meses. Pero la envidia de Olivia era evidente, lo más absurdo era que sus padres le habían dicho en una discusión, que era Olivia quien debió quedarse con Vincent.

Ella se lo contó a él, pero le aseguró que su hermana no le gustaba, que era de ella de quien se había enamorado.

Zoé recordaba eso, pero Vincent siempre le decía que era ella su vida entera.

Se levantó como siempre temprano para preguntarle un rápido desayuno a él y otro para ella y salió cada uno para su trabajo, Vincent a su empresa y Zoé a su oficina.

Ya le había avisado a su jefe que necesitaba salir unas horas antes. Pero su jefe le contestó que podía tomarse el día.

Con una sonrisa aceptó, iría hacerse un chequeo de paso compraría unos filetes de pescado para recibir a su esposo con una deliciosa cena. Después de las diez de la mañana se despidió de Aria y salió a la clínica.

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Imperdonable traición.

Zoé entró a la oficina del doctor, contándole su situación de lo que le sucedía.

— Hay varios factores que pueden estar ocurriendo. - dijo el doctor cuando Zoé le explicó, su esposo también debería estar aquí, y hacerse el mismo examen, nadie le asegura a él, que no pueda ser él el del problema. También puede ser estrés, ansiedad, como le dije.

—Le haré un examen minucioso, - añadió, mandaré una muestra a un laboratorio, en unos días le tendré los resultados, pero es bueno que le informe a su esposo.

Eso no creía Zoé que fuera tan fácil, porque Vincent resultó ser machista siempre le insinuó a ella que era estéril seguramente, nunca dijo que podría ser él, o de ir juntos a un especialista.

Salió del consultorio para ir de ahí al supermercado, compraría también ingredientes para hacer una torta de chocolate y fresas.

Compró lo necesario, no le quiso avisar a su esposo que pidió el día, lo quería sorprender con la cena. Ya eran las dos de la tarde, cuando llegó a la mansión, pero no entró a la propiedad por la puerta principal, le puerta de la cocina estaba del lado de atrás y más cerca, así que no vio otro auto estacionado enfrente.

Dejó la compra en la encimera de la cocina, dirigiéndose a su habitación para ponerse más cómoda.

Pero a mitad de la escalera, le pareció escuchar sonidos, volteó para los lados, al no ver nada y sabiendo que no había nadie en la casa, concluyó que era el viento.

Pero cuando llegó al pasillo de donde partían las habitaciones, el sonido fue más intenso, ¿eran gemidos? Se quedó congelada por completo por unos segundos, venían de su habitación, tragándose el escozor qué tenía atorado en su garganta, se armó de valor, pasando rápidamente una película por su cabeza.

¿Era acaso Vincent? No, no podía ser él, estaba en la empresa de dijo, pero lo gemidos se intensificaron al llegar a puerta de su habitación, la abrió de golpe alertando a los amantes, mientras ella se quedaba muda y sin poder acreditar lo que veía.

— Zoé mi amor no es lo que parece. - brincó de la cama para ponerse el bóxer que estaba tirado en el piso, Olivia tapó su desnudez con una toalla que encontró de prisa.

Entonces Zoé reaccionó.

— ¡Cerdos malditos! - gritó fuerte de sí tomando un palo de golf del lugar donde su esposo los tenía y lo levantó con gritos de rabia, Olivia fue la primera en recibir un fuerte golpe en la espalda gritando de dolor salió corriendo hacia la puerta.

— Mi amor. - siguió queriendo explicar lo inexplicable, el hombre.

— ¿Porqué Vincent? - le exigió una respuesta con el llanto corriendo por sus mejillas. - ¿En qué te fallé Vincent? - ¡porqué con mi propia hermana malditos! Era una pregunta desgarradora que el hombre no sabía cómo contestar, Te odio, los odio a los dos. - gritó indignada.

— ¡Quiero que salgas de mi casa, me voy a divorciar de ti! A esa maldita perra. - dijo con rabia apretando los dientes. Lárgate espero que se pudran en el infierno.

— ¡No mi amor, no lo hagas piénsalo bien! - trató de convencerla desesperadamente. Pero la respuesta que recibió fue que Zoé le azotó la puerta en la cara fuertemente.

Sin embargo Vincent se quedó pegado en la puerta.

— Mi amor, te dejaré un rato hasta que podamos hablar por favor piénsalo.

Pero Zoé ya no escuchó más, su corazón dolía como si lo hubieran arrancado de un tajo. Fue entonces cuando se derrumbó sacando con llanto todo lo que sentía atorado.

Al cabo de una hora se levantó del suelo donde se había quedado. Tomó su teléfono dándose cuenta que había grabado todo y no se había dado cuenta, no quería volver a ver esa escena por lo que decidió borrarlo. Pero cuando estaba apunto de hacerlo se arrepintió sabiendo que le serviría de evidencia.

Buscó el número de Aria, sabía que Clara estaba trabajando y no atendía el teléfono. Necesitaba de sus amigas para sacar esa frustración que sentía en el pecho.

Aria le contestó enseguida pero le notó inmediatamente que algo andaba mal.

— ¿Zoé estas enferma? - preguntó un poco angustiada. Lo confirmó cuando Zoé solo pudo articular unas cuantas palabras.

— Me engañó Aria, - el hipo que escucho la hizo contraer su rostro.

— Escúchame Zoé voy para allá no te muevas. Hablo con el CEO explicándole que algo le sucedió a Zoé.

— No te preocupes ve con ella. - otorgó el permiso, me avisas si necesitan algo. - agregó.

Aria salió rumbo a la farmacia por Clara.

La cual se extrañó al verla a esa hora ahí, debería ir rumbo al departamento. Donde vivían las dos. Pero al saber que algo pasaba con Zoé no dudó en irse con ella.

Encontraron a Zoé sentada a un lado de la piscina sentada en la orilla tomándose las rodillas. Cuándo las vio llegar sus lágrimas volvieron ser liberadas como si fueran ríos acaudalados.

Aria la abrazó por un lado Clara por el otro, la dejaron que liberara con llanto todo lo que tenía.

Zoé limpió su rostro con el dorso de su mano, un pañuelo le ofreció Clara, hasta que liberó todo.

— Vincent me engañó, - logró decir primero.

— ¿Qué? - exclamó Aria, ¿quien te lo dijo? No creas lo que te dicen, yo no creo que tu esposo te engañe…¡te ama!

— Yo los encontré Aria en mi cama. - estrelló el vaso de vidrio que tenía en la mano.

— ¡Por Dios! - maldito hijo de put4! - ¿como se atrevió a traer una mujer a tú casas? ¿La conociste? Te ayudaremos a darle una arrastrada por todo Manhattan.

Zoé sonrió con sarcasmo.

— Claro que la conozco de sobra. ¡Olivia!

Las chicas quedaron parapléjicas creyendo que no estaban escuchando bien.

— Si con Olivia. - replicó, y nunca lo perdonaré.

— ¿Como esa maldita zorra llegó tan lejos? - idiota Vincent, prefirió la mierda.

— Me voy a divorciar chicas necesito que me ayuden. - reveló segura.

— Cuenta con ello Zoé y creo quien nos podría ayudar, Zoé el señor Sears, nuestro jefe.

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