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Una Segunda Oportunidad Para Amar

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Estoy completamente agradecida con todos ustedes que me han apoyado en cada una de mis historias.

Por sus comentarios y por sus like, sus votos. Los invito a leer esta nueva historia llena de amor y obstáculos.

Donde Jade y Bruno deben luchar para enfrentar cada obstáculo. ¡De Villano a Protagonista!

Los invitó a leer (Una segunda oportunidad para amar) "Segunda parte de Imperio de Mentiras"

Ojalá les guste un poquito y me digan apoyando. A que continúe escribiendo. Porque hay veces que cree darme por vencida y no seguir haciéndolo.

...****************...

Bruno se encontraba sentado en la mesa al final de un bar. Fue citado por su medio hermano Renato Torres Luna.

Llevaban más de un año sin verse. Bruno se mantuvo alejado de Renato luego de haber conseguido lo que tanto deseaba. Tener su propio imperio.

Cedió a hablar con Renato, a pesar de todo era su medio hermano y su primo hermano a la vez.

Renato ya había perdonado a Bruno por inyentarlo matar. Fue una decisión tomada desde el corazón.

Bruno llegó una hora antes de lo previsto, se sentó en la mesa al final del pasillo y pidió un trago de coñac para esperar a que Renato llegara.

El ambiente al interior del bar era de lo más alegre. La música se escuchaba por cada rincón.

De pronto algo llama su atención. La voz dulce e indefensa de una chica, hace que Bruno voltea a verla.

____ Me siento mal... Todo me da vueltas...

_____ Tranquila, Jade te llevaré a tu casa. Pero antes debes besarme.

Antonio colocó sus manos en la cintura de la chica e intenta besarla a la fuerza. Ella pone resistencia, ya que no lo veía como hombre, sino como a un amigo o quizás un hermano mayor.

_____ ¡Antonio, detente! ¡No quiero besarte!

Jade empuja con fuerza a Antonio y él pierde el equilibrio, cayendo hacia atrás y golpeándose la espalda baja con la mesa.

Levantó su mano y la dejó caer en la mejilla de Jade. Jade se siente más mareada que hace unos segundos.

La droga que Antonio la había dado, más la bofetada y el volumen de la música, atendieron a Jade.

_____ Disculpame. Me obligas a hacer no lo quiero. ___ Antonio pone sus manos en los hombros de Jade.

_____ Suéltame Antonio, me estás lastimado.

Antonio suavizó la expresión en su rostro y suelta a Jade de los hombros.

____ Jade...Jade...

_____ Ni estando bajo los efectos de una droga puedes verme con amor.

_____ Pero qué importa, te haré mía, quieras o no. ___ Pensó Antonio, deseando tanto a la chica frente a él.

_____ Ven conmigo, Jade. Te llevaré a tu casa.

_____ ¡No, sueltame! ¡No quiero ir a ningún lado contigo! ¡Eres un mal hombre!

Los gritos de la chica comenzaron a llamar la atención de varias personas al rededor de donde ella y Antonio se encontraba.

____ Jade, no grites. Estas sobrepasandote. ___ Antonio la tomó del brazo y la empuja hacia él.

_____ ¡Suéltame!

____ ¡¡¡Suéltame!!!

_____ ¡Una disculpa a todos a mi novia se le han pasado las copas. Se pone así cuando bebe mucho.

Todos continuaron con sus cosas, no era la primera vez que pasaba algo como eso. Todos miraron a Jade entrar felizmente a lado de Antonio, así que no era un desconocido.

_____ ¿Qué le echaste a mi copa? ___ La chica se resistía a ir con él.

_____ No le puse nada. Solo que has bebido mucho. Vamos, te llevaré a tu casa.

La chica se suelta de las manos de su mejor amigo y le da una bofetada.

_____ ¿Por qué lo hiciste, Antonio?

_____ Se supone que somos los mejores amigos.

_____ Me trajiste aquí con mentiras.

_____ Dijiste que me ayudarás con la cirugía de mi hermano.

El hombre se molesta y pone sus manos en la cintura de la chica e intenta besarla a la fuerza. No obstante, antes de hacerle le susurró al oído.

______ Todo tiene un precio... Serás mía esta noche y cuando termine enviaré a tu hermano al hospital Madrid.

_____ ¡Suéltame! ¡Eres un monstruo!

Bruno que jamás había hecho nada por nadie, se levantó de la silla y fue hacia ellos. Tomó el brazo de Jade y la separó de los brazos de Antonio.

La chica es empujada atrás de Bruno. Haciendo qué Antonio enfurezca. Señala a Bruno con su dedo índice y dice desafiante.

_____ ¿Quién te crees para intervenir entre ella y yo?

Antonio no se podía comparar con Bruno. Bruno tenía una aura de poder, que causó temor en cualquiera que lo vea a los ojos.

Bruno no responde su pregunta, simplemente sonríe. Ante la frialdad de Bruno, Antonio sigue diciendo.

_____ Ella es mi novia.

______ Así que no intervengas. Te lo advierto, muerto de hambre. Si sigues interviniendo acabaré contigo.

Bruno siguió callado. Era inútil usar su energía con un hombre que no valía la pena.

Levantó la vista y dos de sus escoltas se acercaron, bajando la mirada ante él.

Con un ligero movimiento de cabeza les ordenó que sacarán a Antonio. No quería seguir mirándolo.

Los escoltas le advierten a Bruno que vaya con ellos. No querían hacer un escándalo ahí.

____ Señor, acompañarnos.

Antonio mostró una sonrisa burlona. Levantando la barbilla con desafío, dijo.

_____ Pobre perros... ¿Creen que puede sacarme de aquí?

____ ¡Mi padre!

Antes de que terminará de hablar, los escoltas de Bruno lo toman por los brazos y lo jalan hacia la salida.

Aquella humillación era demasiado para Antonio, que venía de una familia acomodada.

Su padre era director de uno de los mejores hospitales de la ciudad, ganando cientos de dólares al mes. Su madre era gerente de una empresa reconocida.

Mientras qué él era dueño de un restaurante en el centro de la ciudad. Dos guardias del bar se acercaron a los escoltas de Bruno.

Antonio era cliente frecuente; por lo cual intervinieron para salvarlo.

____ Disculpen, pero, no es manera de tratar a uno de nuestros clientes.

____ Si cometió algún error, nosotros nos haremos cargo de él.

Los escoltas de Bruno soltaron a Antonio, y respondieron con seriedad.

_____ No intervengan en asuntos que no son de su incumbencia.

Ante las desafiantes palabras de los escoltas de Bruno, los guardias del bar alejaron Antonio de los dos hombres.

Primer encuentro

Antonio al verse liberado de los escoltas de Bruno, volvió a donde estaba Jade y Bruno. Lo miró con superioridad, observándolo de arriba abajo.

Bruno vestía completamente de negro. Una camisa negra, nada formal, un pantalón de mezclilla y unos tenis negros. Su cabello rizado estaba algo desordenado.

No parecía un hombre de negocios, más bien un hombre de dudosa reputación por todos los tatuajes que tenía en el cuerpo.

_____ ¡Cómo te atreves a mandarme sacar!

______ ¡¿Quién diablos te crees?!

Bruno lo miró sin decir nada. Ahora Jade estaba bajo su protección y Antonio no podría hacerle daño.

_____ Ella se viene conmigo. ___ Con voz firme, Bruno dijo.

Una sonrisa burlona apareció en los labios de Antonio.

Él había hecho todo el trabajo de drogar a Jade y viene otro hombre con la intención de quitársela.

Eso jamás lo iba a permitir. Había invertido mucho tiempo en ella, como para dejársela a un desconocido

_____ ¡Ella viene conmigo! ¡Usted no es nadie para llevársela!

Antonio no quería perder su presa, Jade era muy hermosa y pura, como para que un desconocido disfrute primero que él.

Bruno perdió la paciencia, levantó dos dedos de su mano para que saquen a Antonio. Un error más y serían despedidos.

La música se apagó y el bar quedo en total silencio. Los que estaban ahí observaron sin intervenir.

Nadie intervino en la pelea, ya que todos sabían quien era Bruno. Preferían mantenerse alejados de él.

Los dos escoltas se acercaron a Antonio y lo sujetaron con fuerza. Aunque Antonio se resistía a ir con ellos, fue arrastrado hasta la salida del bar.

_____ ¡Pagarán caro su error! ¡No saben con quien se están metiendo!

Entre gritos e insultos, Antonio fue arrojado a suelo por los dos escoltas de Bruno. Los guardias del bar ya no se cruzaron en su camino, luego de saber quien era Bruno.

Al interior del bar, todo volvió a hacer como antes. La música se escuchaba por cada rincón.

Lentamente, Bruno fue girando su cuerpo; quedando cara a cara con Jade. La chica veía borroso a causa de la droga.

Sin embargo, la apariencia alta de Bruno la excitaba cada vez más.

Jade se acercó a Bruno con deseo, pone ambas manos al rededor del cuello del hombre. Sus labios se acercan a los de Bruno, pero, antes de que pueda besarlo, la aleja fríamente de él.

______ No estoy buscando una amante. ___ Susurró Bruno, ejerciendo fuerza en la muñeca de Jade.

Avergonzada, Jade bajó la mirada, no obstante, su cuerpo actuaba por sí solo. Necesitaba a un hombre en su cama para que pudiera pagar el fuego que llevaba por dentro.

____ Disculpa, señor. ___ Jade se disculpó con Bruno.

Bruno le suelta la mano y da un paso atrás. Ya no estaba Antonio así que Jade ya no estaba en peligro.

Jade pasaba continuamente sus manos por su cuello. Aunque quería ocultar lo que sentía era imposible.

Al ser un hombre con tanta experiencia, Bruno extendió su mano y la coloca detrás del cuello de Jade.

La chica es arrastrada a él, levantando suavemente su mirada, para hacer contacto visual con Bruno.

Al verle los ojos, Bruno supo que fue drogada. Pone los ojos en blanco, ¿Por qué tenía que meterse en problemas?

Gota de sudor caían de la frente de Jade, mientras intentaba no arrogarse a los brazos del hombre frente a ella.

Sus mejillas estaban rojas, como dos pétalos de rosas rojas.

Bruno sabía lo que le pasaba, la cargo entre sus brazos y la sacó del bar, ante la mirada incrédula de muchos.

Al sentir los brazos fuertes del hombre, envolver su cuerpo, jade sentía más calor. Colocó sus manos al rededor del cuello de Bruno y lo intentó besar por segunda vez.

_____ Ni se te ocurra besarme, niña... ___ Dijo fríamente Bruno.

Al ver a Bruno acercarse con la chica en brazos, el escolta abre la puerta trasera del auto.

Bruno mete a la chica antes de que pudiera besarlo. Luego entra a su lado y le ordena al escolta que maneje al hospital.

Para él hubiera sido sencillo tomar a la chica y disfrutar de su belleza y juventud.

Jade tenía tan solo 25 años, piel blanca, cabello castaños, ojos cafés y media tan solo 1.60, delgada.

Vestía un sencillo vestido blanco y llevaba su cabello amarrado con una trenza. Poco maquillaje, y se veía tan inocente.

Mientras que Bruno tenía 37 años, tatuado, alto. 1.98. Piel morena clara, cabello rizado corto, ojos azules y una aura de asesino.

La chica se veía tan inocente a lado de cualquier otra mujer, mientras que Bruno se veía como un asesino, frío y despiadado.

Su frialdad se ve reflejado en su apariencia.

La chica al sentir tanto calor qué comenzó a embarrársele a Bruno por el cuerpo. Se bajó los tirantes de su vestido y dejo al descubierto más de la mitad su pecho.

Sus manos inquietas aflojaron la corbata de Bruno e intentaron desabrochar los botones de la camisa de Bruno.

Sus labios rosados se acercaron a Bruno, intentando apagar el fuego que hay dentro.

La aleja con frialdad. La droga estaba muy avanzada qué Jade sentía quemarse por dentro. Solo quería apagarlo con el cuerpo de Bruno.

Sin embargo, Bruno no estaba dispuesto a tomar a la chica así como estaba.

______ Hazme tuya... ___ Suplicaba Jade con la voz entrecortada por el fuego que llevaba por dentro.

Bruno le agarra las manos y la sometió a su voluntad. Lo menos que deseaba era caer en el juego de la chica. Podría ser una trampa, como tantas que tuvo en el pasado.

_____ Pisa el acelerador. __ Le ordenó al chofer con la voz ronca.

______ Lo hago señor, solamente, que estamos muy alejados de la ciudad.

La chica se movía intentando soltarse, sus mejillas cada segundo se ponen más rojas. Sus pestañas se movían continuamente como alas de mariposa.

Bruno se le quedó mirando por unos segundos. Pone sus manos en la nuca de la chica y acercó sus labios a los de ella.

Jade respira agitadamente deseando besar los labios del hombre. Sus manos se colocan al rededor del cuello de Bruno y lo besa con pasión.

Bruno llevaba tiempo sin tener relaciones con una mujer. El deseo por la chica se volvió más fuerte.

La toma con fuerza y la coloca encima de él, sus manos se colocan en los glúteos de jade, mientras el beso se vuelve más apasionado.

El escolta sube el cristal del auto, para evitar presenciar la escena detrás del asiento trasero. Gemidos escapan de los labios de la chica, mientras siente los labios de Bruno besar su cuello.

Una noche

Bruno metió sus manos debajo del vestido de la chica, subiéndolo poco a poco hasta dejarla en ropa interior.

Jade sentía cómo el fuego en su interior se calmaba con cada caricia por parte de Bruno. Sus besos eran como agua calmando el calor de su piel.

Bruno se separó de Jade, recorriendo el cuerpo de la chica encima de él.

Jade no sabía de lencería; usaba ropa interior común. Sostén y bragas de distintos colores. Algo que al verla causó un poco de gracia en Bruno.

Jamás había conocido a una mujer tan torpe al escoger su ropa interior. A lo largo de su vida sexual siempre había estado con mujeres que sabían escoger lencería sexy, con la cual lo volvían loco.

A pesar de que Jade usaba ropa tan común y desordenada. Había algo en ella que lo excita. Era su manera de verlo o su inocencia cuando lo besaba.

La chica soltó el botón del pantalón de Bruno y metió sus manos. Era torpe, como si nunca hubiera estado con un hombre.

Era guiada por la droga que Antonio le puso en la bebida. Bruno le toma las manos y la ve a los ojos; sentía el mismo deseo que Jade en ese momento.

No obstante, ella no estaba siendo consciente de lo que hacía. Giró su cabeza hacia atrás, permitiéndole que Bruno besara su cuello.

Gemidos se escapan continuamente de sus labios, excitando aún más a Bruno.

_____ Hazme tuya....

Bruno le arranca la ropa interior de un solo jalón. Se quita la camisa y desabrocha el pantalón.

Se escuchaban gemidos de placer al interior del auto. Se movía constantemente. Al terminar de hacerla suya.

Jade termina profundamente dormida en los brazos de Bruno.

El escolta había estacionado el auto en la orilla de la carretera y bajó dejando a solas a Bruno y a Jade.

Al ver a Bruno bajar del coche acomodándose la ropa, el escolta se acercó para preguntarle dónde debe llevar a la chica.

_____ Señor, ¿dónde llevo a la mujer?

Era la primera vez que el escolta veía algo como eso con Bruno.

Bruno guardó silencio por unos segundos, llevando sus manos a su cuello. Volteó a ver al interior del coche.

No sabía nada de Jade, solo se había dejado arrastrar por el momento.

______ Vamos al hotel donde me estoy quedando.

Terminó de acomodarse la ropa y volvió a subir al auto. Durante todo el camino, Bruno observó a la chica dormida en sus brazos.

Se veía tan distinta a cualquier otra mujer que había conocido antes. Tal vez esa sensación de ser el primero era lo qué más le gusto de Jade.

Al llegar al hotel. El escolta bajó del auto y le abrió la puerta a Bruno. Cuando estaba por sacar a la chica, Bruno lo detuvo.

Él mismo sacó a Jade entre sus brazos y la llevó al interior del Hotel. La llevó a la suite donde se estaba quedando.

La dejó sobre la cama y fue a buscar una de sus camisas. Cuidadosamente, viste a Jade con ella. Luego la cubre con una manta y la deja descansar.

...Al día siguiente...

El ruido del agua cayendo. Despertó a Jade, quien había dormido durante toda la noche. Miró por un largo rato el techo de la suite.

Que era sumamente lujosa, nunca en toda su vida había pisado un lugar como ese.

Los colores de la habitación eran neutros y a un lado de la cama estaba una enorme ventana, que aunque tenía las cortinas cerradas. La luz de un nuevo día entraba suavemente por las rendijas.

Jade tomó las sabanas que cubren su cuerpo con fuerza. El pánico se apoderó de ella; al recordar a Antonio encima de ella intentando bésela a la fuerza.

Recordaba muy pocas cosas de lo que había pasado el día anterior. Antonio le había prometido ayudarle con el tratamiento de su hermano, por lo cual aceptó ir con él al bar.

Luego de que le insistirá a beber una copa, Jade cede y al segundo después se siente débil.

Un calor se apodera de su cuerpo y, Antonio se aprovecha de eso.

Sus lágrimas comienzan a caer al imaginar que Antonio; su mejor amigo, la drogo y abusó de ella.

Enojada se levanta de la cama y siente una incomodidad horrible en medio de sus piernas.

También llevaba una camisa de hombre puesta. Pero, no era la camisa habitual que Antonio Solía usar.

Antonio solo era un poco más alto que ella, mientras que esa camisa le quedaba hasta la mitad de sus piernas.

Por lo que podía pensar que era de un hombre sumamente alto para su estatura. Jade se dejó caer sobre la cama y cerró los ojos, intentando recordar algo más de lo que pasó.

Los recuerdos aunque distorsionados llegaron a su mente. Recordado al hombre alto y fuerte que la salvo de Antonio.

Todo lo que había pasado en el auto, la manera en como le rogaba porque la hiciera suya.

Jade abre los ojos y, su rostro se vuelve rojo. Nunca imaginó que podría rogarle a un hombre por sexo.

Sostuvo con fuerza la camisa de Bruno, oliendo el aroma de su perfume. Era un olor delicioso, que la hace recordar todo lo que vivió con él.

Su piel se erizo y su corazón late violentamente. Aunque intentaba recordar el rostro del hombre, le era imposible.

El rostro de Bruno era borroso en los recuerdos de la chica.

Jade estaba perdida en sus recuerdos que no se dio cuenta de que Bruno la veía finalmente.

Acababa de salir de bañarse, aun gotas de agua caer por su cabello rozado, llevaba una toalla cubriéndose la parte inferior de su cuerpo.

Su torso tatuado quedaba al descubierto, las gotas que caen de su pelo, mojan su torso hasta caer al suelo.

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